ARTE PALEOLÍTICO

El arte del Paleolítico superior constituye una de las más claras evidencias de la complejidad cultural y la capacidad de expresión simbólica de las poblaciones prehistóricas.

LAS PERSONAS SE INDIVIDUALIZAN A PARTIR DE SUS ADORNOS Y SUS FORMAS DE VESTIR.

EL ARTE FIGURATIVO APARECE POR PRIMERA VEZ EN EUROPA CON EL HOMO SAPIENS SAPIENS, durante el periodo Auriñaciense, y su final coincide con el del Paleolítico superior, hace unos 10.000 años, asociado a las últimas fases del Magdaleniense.

Durante los 25.000 años que dura, tiene dos formas de expresión:
La PARIETAL, que aprovecha las paredes de cuevas, abrigos o grandes bloques pétreos al aire libre.

La MOBILIAR, que recurre a soportes transportables muy variados, desde las placas calizas hasta los instrumentos de asta y hueso.

EL TEMA ARTÍSTICO PALEOLÍTICO PREFERENTE ES EL ANIMAL, sobretodo los herbívoros de tallas medias y grandes y los carnívoros. La figura humana, tanto masculina como femenina, es proporcionalmente escasa, y sí que resultan muy abundantes los denominados signos, o verdaderos ideomorfos cuya significación, en la mayor parte de las ocasiones, se nos escapa.

La zona valenciana mantiene en las formas de expresión artística y en sus industrias unos claros vínculos con el sureste y sur peninsulares, constituyendo así una región cultural bien definida. Pero a la vez, esta región es sensible a las tendencias que pueden observarse en la región cantábrica o el Sureste francés, regiones con los que nunca se perdieron los contactos, aunque estos fueran indirectos.

Excavaciones en la Cova del Parpalló, años 30 (siglo XX). De izquierda a derecha: Julián Sanvalero, Lluis Pericot, Sánchez, Gimenez y Domingo Fletcher (foto SIP).

EL ARTE PALEOLÍTICO EN LA SAFOR

UNA BUENA PARTE DEL ARTE PALEOLÍTICO VALENCIANO PROVIENE DE LA SAFOR. De hecho, la colección de plaquetas de la Cova del Parpalló es la más rica localizada hasta la fecha en toda Europa y tiene la virtud, absolutamente excepcional, de abarcar desde el Gravetiense al final del Magdaleniense. Lo que nos sitúa ante 15.000 años de arte paleolítico.

Paradójicamente, en la Safor existen escasas evidencias de arte parietal, un arte pobremente documentado en toda la vertiente mediterránea peninsular si exceptuamos la zona andaluza. Sólo el hallazgo reciente de algunas figuras grabadas y pintadas en la misma Cova del Parpalló ha contribuido a paliar parte esta deficiencia, pero su entidad sigue siendo, hasta la fecha, excesivamente reducida, probablemente por motivos de prospección y conservación.

En el ámbito valenciano las primeras evidencias figurativas corresponden al Gravetiense y consisten en un reducido lote de plaquetas calizas de las cuevas de Malladetes y Parpalló en las que se representan figuras de animales y signos.

Excavaciones en la Cova del Parpalló, años 30 (siglo XX). En el centro Lluis Pericot, director de las excavaciones y el capataz, Salvador Espí (foto SIP).
Del inicio del Paleolítico superior, el Auriñaciense (30.000-26.000 B.P.), se conocen sólo algunos objetos de adorno (dientes y conchas perforadas) de yacimientos de las comarcas limítrofes a la Safor: la Cova Foradada (Xàbia, La Marina Alta) y la Cova de Beneito (Agres, El Comtat).

Durante el Solutrense el arte mueble de Parpalló experimenta una verdadera eclosión, y a ese momento se puede referir la figura parietal del équido grabado localizada en la pared del fondo de la cueva y, posiblemente, una cabra pintada de la Cova de Reinós (La Vall d’Ebo, La Marina Alta).

La elevada cantidad de plaquetas se mantiene en Parpalló hasta el final el Magdaleniense. Y a esas fechas pueden referirse, aunque con dudas, los grabados parietales de la Cova Fosca (La Vall d’Ebo, La Marina Alta) y otras piezas muebles localizadas en distintos yacimientos alicantinos o castellonenses. Los grabados parietales de l’Abric d’En Melià (Serra d’en Galceran, La Plana Alta) parecen corresponder al final mismo de ese ciclo.

Pintura. Cabra
La temática artística de Parpalló traduce a nivel regional la del arte Paleolítico de la región europea suboccidental. Las especies frías son inexistentes y los animales representado se limitan a unos cuantos herbívoros (el ciervo, la cabra, el caballo, el uro y, ya con menor entidad, el jabalí y el rebeco), escasos carnívoros (zorro, cuón y lince) y alguna ave (una palmípeda y una perdiz). La figura humana apenas está documentada y los signos son muy abundantes, con el dominio de los rectangulares en el Solutrense y los de compleja elaboración en el Magdaleniense.

Grabado. Ciervo
Grabado. Caballo


Grabado. Cabra